La división en Israel es mucho más profunda y dolorosa como consecuencia del trauma del 7 de octubre": entrevista de BBC Mundo a Ehud Olmert, exprimer ministro israelí

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Europa Press vía Getty Image


Fue el último primer ministro israelí en negociar un plan detallado con los palestinos en busca de una paz duradera basada en la solución de los dos Estados.


"En los próximos 50 años no encontrarás a otro líder israelí que les proponga lo que yo les propongo ahora. ¡Firma! ¡Firma y cambiemos la historia", apremió en 2008 Ehud Olmert al líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.


Olmert había sido alcalde de Jerusalén durante una década y había asumido la jefatura del gobierno israelí en 2006, para dejarla tres años después por un escándalo de corrupción que finalmente lo convirtió en el primer líder de su país en pisar la cárcel.


Han pasado 17 años desde aquella oferta de paz que fue rechazada. Abás sigue al frente de la ANP, pero todo lo demás parece hoy irreconocible sobre todo desde hace dos años, desde el 7 de octubre de 2023, el día que Hamás atacó a Israel, que respondió con una ofensiva en Gaza que aún hoy continúa.


Israel está gobernado ahora por el ejecutivo más derechista de su historia, con miembros supremacistas y nacionalistas religiosos que abogan abiertamente por la anexión de la tierra palestina. Y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha dejado claro que "no habrá un Estado palestino".


La sociedad israelí se encuentra más polarizada que nunca, dividida por una brecha que parece insalvable entre sus dos esencias, la secular y la religiosa, mientras que gran parte del mundo ha dado la espalda a Israel por su campaña militar en Gaza.


Un resquicio de esperanza se ha abierto con la negociación del plan de paz para la Franja anunciado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, que busca acabar con la masacre de palestinos en Gaza y el retorno de los rehenes aún en manos de la milicia islamista.


En las últimas semanas, una oleada de reconocimientos diplomáticos del Estado palestino ha insuflado vida a una idea, la de los dos Estados que convivan uno junto al otro, cuando muchos palestinos e israelíes habían arrojado la toalla tras dos años de extrema violencia.


No es el caso de Olmert.


"No existe ninguna solución política al conflicto histórico entre Israel y los palestinos que no sea la solución de dos Estados", señala, convencido, este feroz crítico de Netanyahu y de la ofensiva del gobierno de su país en Gaza.


Tras pasar del derechista Likud a formar el partido de centro liberal Kadima, Olmert abandonó la política activa al dejar el gobierno, pero no el activismo.


Acaba de cumplir 80 años, pero sigue concediendo entrevistas, participando en foros y defendiendo la idea de que Israel no puede seguir controlando de manera indefinida las vidas de los palestinos que viven en los territorios ocupados por Israel desde la guerra de 1967.


Olmert habló con BBC Mundo cuando se cumplen dos años del brutal ataque de Hamás al sur de Israel, que dejó 1.200 muertos y 251 secuestrados, y que desató la aplastante respuesta militar israelí que devastó la Franja de Gaza, donde han muerto ya más de 67.000 personas, en su mayoría mujeres y niños.


¿Cómo se siente de optimista con respecto al acuerdo para poner fin a la guerra impulsado por Donald Trump?


Obviamente, quiero ser muy optimista y creer que estamos muy cerca de llegar a una conclusión.


No creo que nada haya cambiado en los últimos meses. Durante todo este tiempo, la elección ha sido muy sencilla: fin de la guerra, regreso de los rehenes. Así que creo que cuando Hamás dijo "sí, pero", como aseguró el presidente Trump, se referían a esto. Están dispuestos a liberar a todos los rehenes, si se pone fin a la guerra.


La pregunta es si el presidente Trump entiende que ahora hay que obligar a las partes a poner fin a la guerra, y quizás, ante todo, a la parte israelí. Queda por ver.


Espero que cuando el presidente Trump dijo ayer (por el sábado) que Israel ha detenido los ataques en Gaza, entendiera que esta es la condición sine qua non. Fin de la guerra, devolución de los rehenes. Ya veremos. Espero que se haga realidad.


¿Qué grado de confianza tiene en que Netanyahu y Hamás acaben cumpliendo los términos del acuerdo, cuando los haya?


Bueno, repetiré lo que creo que es obvio. Solo hay una persona en la que confiaría, y esa es Trump si decide utilizar todo su poder, si decide no solo seguir el consejo del primer ministro Netanyahu, sino decirle a Netanyahu: "Basta, ponle fin de inmediato". Ya veremos.

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Trump ha presentado un plan de paz para Gaza de 20 puntos que busca, a grosso modo, la liberación de los rehenes a cambio del cese de los bombardeos. Netanyahu lo ha aceptado y también Hamás, aunque con ciertas condiciones que tienen que negociarse.

Uno de los motivos que ha alegado Netanyahu y su gabinete para prolongar esta guerra durante estos dos años ha sido la voluntad de acabar por completo con Hamás. ¿Es eso posible?

Lo que tenemos que entender es qué significa "por completo".

¿Ha sido derrotado Hamás? Sí, sin duda. ¿Ha sido destruido Hamás en gran medida? Sí.

Cuando todos los líderes de Hamás fueron eliminados, como ocurrió, cuando la mayoría de los cohetes fueron destruidos, cuando la mayoría de los lanzadores fueron destruidos, cuando la mayoría de los túneles fueron destruidos, cuando la mayoría de los combatientes fueron destruidos y asesinados, creo que se puede decir que Hamás, como potencia militar, ha desaparecido, en comparación con lo que tenía el 7 de octubre [de 2023].

¿Podemos decir que no hay ni una sola persona armada que diga que pertenece a Hamás? Sin duda habrá algunas, pero no creo que representen el mismo peligro para la seguridad del Estado de Israel que en el pasado.

En las últimas semanas hemos visto cómo la presión internacional sobre Israel alcanzaba un punto álgido, con el reconocimiento del Estado palestino por parte de países como Francia o Reino Unido, y con el desplante que muchos delegados hicieron a Netanyahu durante su discurso en la Asamblea General de la ONU. ¿Es eso lo que hace falta para que Netanyahu acepte un acuerdo: ser considerado un paria en la escena internacional?

Creo que Netanyahu se encuentra ahora en una crisis emocional que le permite ignorar los parámetros básicos con los que tiene que lidiar el Estado de Israel. Por lo tanto, no estoy seguro de que la presión internacional, tal y como se ha manifestado por parte de países como Francia, Gran Bretaña, Canadá, Italia, Alemania y muchos otros, haya sido tan significativa para Netanyahu.

Lo que creo que es significativo, quizá la única presión que tiene consecuencias muy importantes para Netanyahu, es lo que dice Trump. Cuando Trump le dice "Acaba con esto, ponle fin, ya es suficiente", él lo entiende.

¿Cree usted que se puede confiar en Trump en este sentido?

Bueno, espero que podamos confiar en que dice lo que piensa.

Se puede cuestionar la coherencia de Trump, lo meditado que está todo lo que dice. Pero no creo que haya ninguna duda sobre su deseo de poner fin a esta guerra.

Algunas personas piensan que su ambición por ganar el Premio Nobel es tan grande que hará todo lo posible para conseguirlo. Espero que así sea. Rezo por ello. Espero que haga todo lo que esté en su mano para poder optar al Premio Nobel de la Paz, lo que significa que le dirá a Netanyahu: "Ya basta". Y él es el único que puede decir eso, y el único al que, cuando lo dice, Netanyahu le escucha.